No hay acuerdos clandestinos en la mesa de negociación con las FARC en La Habana

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¿Qué se está acordando en La Habana? ¿Qué es y qué no es el proceso de paz? ¿Cómo se ha llevado este proceso? ¿Por qué no ha logrado tocar la fibra de los colombianos? ¿Por qué no creen que les podría favorecer y mucho en su vida? ¿La confidencialidad ha conspirado contra la credulidad y ha favorecido el discurso de la ultraderecha sobre unas supuestas concesiones excesivas a las FARC? Existen grandes distorsiones que no corresponden con la realidad, todo es muy distinto a lo que la gente se imagina. Pero un grupo de analistas que ha seguido muy de cerca el proceso coincide en que existe una agenda de conocimiento público y que los comunicados conjuntos traducen literalmente cada punto que se ha acordado en la mesa de negociación.

La paz es el único tema del que se habla hoy en Colombia. Al parecer, es lo único que diferencia a los dos candidatos presidenciales en la segunda vuelta electoral de la contienda: Juan Manuel Santos de la Unidad Nacional y el uribista Óscar Iván Zuluaga del Centro Democrático.

Y aunque las encuestas muestran un respaldo por el proceso de paz, lo cierto es que el gobierno no ha conseguido explicar bien los alcances y proyecciones del proceso con las FARC, mientras hace carrera la tesis uribista de la rendición y el sometimiento de esta guerrilla.

Las conversaciones de paz entre el Gobierno y las FARC en La Habana ocurren en medio del conflicto armado y eso hace que los colombianos todavía no comprendan qué se va a decidir en esta negociación y cuáles van a ser sus efectos reales para la terminación de una historia de violencia de más de 50 años.

En un esfuerzo por conocer y entender de qué se trata este proceso, que se ha acordado en la mesa de diálogo en La Habana, los temas de la agenda que faltan por discutir y qué es lo que está en juego para la continuación del proceso del fin del conflicto armado, la periodista María Elvira Samper y el escritor Antonio Caballero de Las Claves de Canal Capital, conversaron con los analistas Alejandro Reyes, Antonio José Lizarazo y Alejo Vargas, sobre los aportes que han hecho al proceso desde sus distintas disciplinas y experiencias.

¿Qué es lo que se discute en La Habana?

“La opinión pública cree que el proceso de paz es discutir en la mesa de diálogo la ideología de las FARC”, señala el abogado e investigador social Alejandro Reyes, quien ha sido asesor del gobierno en la Ley de Tierras y en La Habana.

Los colombianos llegan a esa conclusión – explica Reyes – porque cada ciclo de negociación está precedido por 10 o 15 propuestas de las FARC [que publicitan los medios] y que en su gran mayoría son la retórica ideológica de esta guerrilla. (Ver: ¿Es viable o no una Comisión de la Verdad como la que proponen las FARC? Blogs Capital)

“Puedo asegurar que eso no es lo que se está discutiendo. En la mesa se está discutiendo una agenda rigurosa, detallada punto por punto. Los negociadores del gobierno han sido muy expeditos, incluso muy duros, en no dejar que la discusión se salga de esos parámetros”, puntualiza Reyes quien participó durante 6 meses de discusión en el tema agrario como asesor de la delegación del gobierno.

El abogado Reyes dice haber presenciado varias veces un “rifirrafe” entre la delegación del gobierno y la de las FARC, ante una propuesta retórica, electoral y populista propuesta por el grupo armado.

“Esa es la ideología de las FARC. Muy respetable. Una vez finalizado el proceso de paz y sin armas preséntenla ante los electores en el debate democrático. Pero eso no entra a discutirse en la mesa, porque no estamos discutiendo ideologías de ninguna naturaleza”, recordó Reyes escucharles decir a Humberto De La Calle o a Sergio Jaramillo.

En la mesa se discuten los problemas públicos importantes del país. En el tema agrario, explicó el investigador, se examinó el problema del monopolio de tierras, la restricción a las economías campesinas, de falta de un catastro moderno y actualizado, la falta de leyes agrarias que se apliquen realmente para dirimir los conflictos de propiedad. (Ver: La tierra y el poder político; la reforma agraria y la reforma rural en Colombia. Fuente: FAO)

Según Reyes, la agraria fue “una discusión fundamentalmente técnica, de cuáles son las grandes deficiencias que tiene el país para solucionar su problema agrario y cómo llevarlas a feliz término”.

No hay acuerdos bajo de la mesa

Otro equívoco que la opinión pública ha tenido es que en la mesa de La Habana “se están discutiendo cosas clandestinas, ocultas. Que se está produciendo una especie de negociación paralela: una, la que sale explícita al público, y otra que va quedando de acuerdos secretos. Eso es absolutamente falso”, dijo Reyes.

No hay nada secreto que vaya quedando en cada uno de los temas de discusión. Por supuesto toda discusión es confidencial mientras que se dirime un punto. Pero una vez resuelto y publicado el comunicado conjunto “la negociación es exacta y literalmente lo que hay en el comunicado. No hay nada por debajo de la mesa”.

Existen grandes distorsiones y una idea que no corresponde con la realidad, afirma el exmagistrado del Consejo Nacional ElectoralAntonio José Lizarazo, quien coincide en la perspectiva presentada por Alejandro Reyes.

Señala Reyes que existe una agenda que es de conocimiento público y la discreción ha sido una buena regla. En los comunicados conjuntos se manifiesta lo que en esencia se acordó. No hay nada que no pueda ser conocido.

“Este proceso recoge todas las experiencias y corregido los errores que se cometieron en el pasado. Hay que acabar con la idea de que hay algo oculto porque no lo hay”, subrayó.

La página web y los diferentes medios – explicó Lizarazo – se han utilizado no solo para dar a conocer a la opinión pública lo que se ha conversado, sino para recibir también las propuestas y los insumos que vienen desde la sociedad civil, los cuales son tenidos en cuenta mucho más de lo que la gente cree”.

¿Ha faltado pedagogía?

Hay un conjunto de elementos que combinados hace que la opinión pública tenga el tema del proceso de La Habana completamente distante y confuso. Situación que, en opinión de los analistas, es aprovechado por personas como Álvaro Uribe con grandes audiencias y capacidad de comunicación, haciendo y creando confusión para que los ciudadanos colombianos no tengan una buena opinión acerca del proceso de paz.

“Las conversaciones de La Habana han tenido varios problemas, algunos de estos inevitables como por ejemplo, conversar en medio de la confrontación. Eso es algo muy difícil de entender por el colombiano común y corriente. Es decir: que entiendan que se está conversando y, al mismo tiempo, se produzcan hechos de violencia”, dice Alejo Vargas, politólogo de la Universidad Nacionaly líder de las iniciativas de la sociedad civil para la mesa de La Habana.

Sin embargo, explicó el profesor Vargas, hacer un cese al fuego sería mucho más peligroso, mucho menos adecuada y sería usado peor manera por los enemigos del proceso. “Miren, maniataron a la fuerza pública para que no haga nada”, dirían los colombianos. Claro, anota María Elvira Samper, “si fuera un solo grupo armado, sería controlable, pero como son varios”…

La comunicación a la sociedad sobre el proceso de La Habana no ha sido la mejor, sostiene Vargas. “Ha habido esfuerzos en la últimas semanas de mejorar esto pero ha faltado una estrategia comunicativa de parte del gobierno casi que desde el inicio”.

Como si fuera poco, para el conocimiento de la sociedad sobre el proceso de La Habana, se suma el “doble discurso”.

El Ministro de Defensa diciendo una cosa, los negociadores otra. Un mensaje que para el ciudadano común es muy difícil, muy complejo, muy ambiguo, muy difícil de entender, subraya Vargas. “Todavía hay necesidad de mejorar una comunicación a la sociedad, por ejemplo, de los acuerdos”.

Otro hecho que menciona Alejo Vargas sobre la distancia de la sociedad con respecto al proceso de La Habana es que “el conflicto dejó de impactar al país urbano. Para la mayoría de los ciudadanos el conflicto es una cosa lejana. Es un tema de las regiones. En esa medida no es un tema que lo toque. Lo afecta mucho más los temas de seguridad como el robo del celular….”.

Hay una carencia evidente de capacidad de comunicación por parte del gobierno, entre otras cosas por ese doble discurso, acotaAntonio Caballero. “El Ministro de Defensa diciendo unas cosas, los Comisionados en la Habana diciendo las contrarias y el mismo presidente Santos diciendo unas y a veces otras. Por eso es muy fácil para la oposición uribista caricaturizar el proceso y decir que lo que se está entregando en secreto es lo que se está negando por encima de la mesa”.

La guerrilla ha sido una variable clave en el desarrollo

Sin embargo existe un problema más de fondo según Alejandro Reyes. “La opinión no solo urbana sino general del país no se siente afectada por la guerra de guerrillas que tenemos, porque en Colombia tenemos una ambigüedad, una hipocresía fundamental”.

“Colombia es el único país de América Latina que ha seguido creciendo consistentemente durante los últimos 50 años a pesar del conflicto interno y más aún: incorporando a las guerrillas como una variable clave en el desarrollo del país”. (Conflicto armado y crecimiento económico municipal en Colombia. Iván Mauricio Durán Pabón. Universidad Nacional).

En el campo agrario Colombia – explicó Reyes – se ha configurado un país que no soluciona sus conflictos sociales fundamentales mediante el sistema político y la lucha política porque tenemos guerrillas detrás de cada campesino.

Colombia no ha logrado un verdadero desarrollo rural, bajo el pretexto de la sombra de la subversión, señala.

“En Colombia no se ha repartido la tierra a los campesinos porque están “infiltrados de subversión”. Se consolidó la gran propiedad latifundista de monopolio de tierras y los narcos, los paramilitares y aún comandantes guerrilleros se subieron a capturar esas rentas de la tierra, aprovechando que no podemos reformar el sector agrario ni tocar las variables de las tierras”, asegura Reyes.

En este contexto, Reyes recordó una conversación que tuvo con altos mandos de la fuerza pública respecto a la Ley de Restitución de Tierras.

Les he dicho: “ustedes miraron para otro lado cuando se estaba produciendo el desplazamiento y el despojo del campesinado, con el argumento de que los campesinos eran afines a las guerrillas y los grandes propietarios, al Estado de Derecho. Ni una cosa ni la otra eran ciertas. Ni los campesinos necesariamente son guerrilleros o apoyo de las guerrillas, ni todos los grandes propietarios están del lado de la ley y del derecho”.

Por esta razón, el tema agrario y de tierras no solo es un eje central en las conversaciones de La Habana. También será crucial en el proyecto de país que se va a elegir en la segunda vuelta presidencial. (Ver: La política de reforma agraria y tierras en Colombia. Fuente: Centro Nacional de Memoria Histórica)

En estas elecciones se están jugando intereses de fondo, sostiene el investigador social, y explica.

“En Colombia 11.000 grandes propietarios son dueños del 45% de las tierras contra 12 millones de campesinos que quieren tener acceso a la tierra. No creo que los grandes terratenientes de Córdoba, que ampliaron el tamaño de sus haciendas a costa de los desplazados, estén interesados en un proceso de paz y en una reforma agraria”, señala. (Ver: En Colombia, a mayor violencia, mayor concentración de tierra. Agencia de Noticias Universidad Nacional)

Antonio Lizarazo coincidió con Reyes en que hay unos intereses muy de fondo en contra de la paz, que se están jugando en las elecciones presidenciales.

“La prueba de que sí hay mucho en juego es el reciente informe de unos dirigentes campesinos de la Costa Atlántica y el Urabá, en el que me dicen que los grupos paramilitares de los Urabeños y losRastrojos están yendo, vereda a vereda y municipio a municipio, “visitando” campesinos para decirles que hay que votar por Óscar Iván Zuluaga. Eso es un indicador muy claro”, afirmó el abogado. (Ver: Amenazan en Urabá a directivo de Asociación Tierra y Vida. Fuente: Verdad Abierta).

Precisamente esa es una de las consecuencias del proceso de restitución de tierras, según Antonio Caballero.

“La Ley de Restitución de Tierras ha generado nuevos victimarios también. Organizaciones como el Ejército Antirrestitución, por ejemplo, que no existían o existían pero bajo la forma de Bacrim”, anotó. (Ver: La guerra contra la restitución. Ariel Ávila. En: Razón Pública).

“Pero es justamente porque continúa el conflicto. Estamos intentando reparar y restituir tierras con victimarios que todavía tienen el control de las tierras. Reparar víctimas en medio del conflicto es muy difícil pero hay que hacerlo, aun cuando haya víctimas reclamantes de restitución de tierras”, contestó Reyes al columnista. (Ver: La ley de víctimas, una ley para legalizar todas las ilegalidades: senador Jorge Enrique Robledo. Blogs Capital).

La gran diferencia entre ambas propuestas para Alejo Vargas es que “la negociación del presidente Santos es una realidad. Es lo que está en La Habana con tres acuerdos parciales. Lo que propone el candidato Zuluaga, que además no es claro porque hemos visto sus cambios de posición, es simplemente una expectativa que más bien apunta a frenar eso que ya ha avanzado de manera importante. Y es eso lo que tendrían que tener en consideración los colombianos cuando vayan a votar”.

Sobre este argumento Reyes cree que “la bandera política de oponerse al proceso de paz nadie la puede izar hoy en Colombia. El Centro Democrático está hoy en una coyuntura terrible porque en el fondo representa una coalición de quienes están en contra de la paz”.

¿Qué es y qué no es el proceso de paz?

Lo que se está negociando en La Habana con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) es un acuerdo para la terminación del conflicto armado, no es un acuerdo de paz, precisó Antonio Lizarazo, asesor de la comisión negociadora del gobierno en La Habana en el tema de participación política.

“Un acuerdo de esta naturaleza consiste precisamente en transformar un grupo armado en grupo político. Que abandone las armas y la violencia como método de acción política. Son las condiciones mínimas para que ellos dejen las armas y entren al sistema democrático”, subraya el exmagistrado. (Ver: ¿Dejar las armas para ingresar al Congreso? El Espectador).

Participación política del acuerdo no es regalar curules

Por esta razón, Lizarazo rechaza los argumentos de la campaña del Centro Democrático de no aceptar la participación política de guerrilleros desmovilizados que hayan estado incursos en delitos de lesa humanidad. (Ver: Entre la paz y el retorno al pasado. Rebelión.org)

“Es un contrasentido pensar que yo pretendo transformar una organización armada en una organización política y al mismo tiempo prohibirles que participen en política. Cuando ni siquiera hoy en el ordenamiento jurídico vigente ningún delincuente condenado es totalmente excluido de la participación política”, sostiene. (Ver:Participación política de excombatientes en Colombia. Fuente: Fundación Konrad Adenauer – Dejusticia)

Precisó también que según las normas actuales, el único derecho político restringido es el de ser elegido o el de ocupar cargos públicos. De resto, “todos los derechos políticos se restablecen una vez se cumplen las condenas y estos acuerdos no pretenden modificar sustancialmente lo que está vigente”.

Este acuerdo de participación política implica una nueva apertura democrática, como la que significó la Constitución de 1991, recordó Lizarazo, “que implicó la adopción de un modelo de democracia participativa que nos dio nuevos espacios y nuevas oportunidades de participación. Y fue una apuesta contra la violencia”.

En los diálogos con las FARC se han acordado algunas cosas esenciales, menciona el asesor.

“En materia de partidos, se acordó por ejemplo eliminar el umbral como requisito para la personería jurídica. ¿Por qué? Porque eso está afectando el derecho a la asociación. En materia electoral, se acordó la creación de unas circunscripciones especiales de paz”.

Sobre este tema en particular, María Elvira Samper señaló un cuestionamiento que hace la opinión pública sobre curules que se les van a “regalar” a las FARC, al firmar el acuerdo de terminación del conflicto.

“No. Esas circunscripciones son para elegir adicionalmente unos representantes a la Cámara. En regiones como por ejemplo el Catatumbo es un círculo electoral inferior al departamento y ese círculo va a elegir, además de lo que ya se elige hoy en día, unos representantes a la Cámara en esos territorios”, precisa Lizarazo.

Ahí es donde tienen posibilidad esas nuevas fuerzas sociales u organizaciones como las víctimas, los campesinos o los reclamantes de tierras de poner sus propios representantes, agrega.

“Las FARC podrán también inscribir sus candidatos como organización política y bajo unas reglas de juego totalmente transparentes. Pero lo vamos a definir en democracia cuando abandonen las armas y sean un actor político. Van a ser uno más de los que participaran bajo esos mecanismos, con una presencia y control del Estado para garantizar la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos”, subraya.

Al igual que en el tema agrario, no hay un cambio ideológico. “Los acuerdos buscan de nuevo abrir el sistema democrático, pero no hay en esencia contenidos sino reglas, mecanismos”, puntualiza.

Un desarrollo rural sin la sombra de la subversión

En el punto de la Agenda sobre el desarrollo rural que se cerró en la mesa de diálogo de La Habana, se llegó a un acuerdo que adopta un enfoque territorial para el desarrollo rural en Colombia, recordó Alejandro Reyes.

Lo que se verá en adelante es el desarrollo de cada uno de los territorios. Se acordó crear un fondo de tierras para distribución para las fuerzas sociales que viven y habitan allí. Se busca que asuman el control en aspectos fundamentales como: el ordenamiento ambiental, qué se puede y no se puede utilizar, qué tenemos que conservar, qué debemos utilizar mejor, qué hay que recuperar en términos de suelos, aguas, bosques, explicó el asesor.

Esto cambiará el paradigma rural que se tenía hasta entonces en el país.

“El 74% de los pobladores rurales viven de la agricultura y solo 45% tienen acceso a tierras. El resto es un excedente que no tiene dónde trabajar. Del otro lado tenemos un monopolio extensivo de la tierra que captura rentas de valorización y así no podemos hacer desarrollo ni aprovechar el potencial inmenso que tiene Colombia para producir alimentos”. (Ver: Desarrollo de la agricultura colombiana. Marzo 2014. Fedesarrollo)

En ese sentido cuestionó lo siguiente: “¿Queremos un desarrollo rural con el pretexto de la subversión permanentemente, como una sombra que nos impida hacer las reformas sociales que necesitamos, por ejemplo la reforma agraria?

Todos los propietarios de ‘ubérrimos’ van a decir que sí, que necesitamos seguir teniendo el monstruo de las guerrillas detrás, para que no toquemos la gran propiedad”.

Bajo el nuevo enfoque, argumenta Reyes, se está haciendo justicia y pagando una deuda social impagada a los campesinos.

“En Colombia hemos tenido un fracaso del modelo municipal. El presupuesto de cada municipio se invierte en el casco urbano y nunca llega ni a las veredas ni a los corregimientos. Nadie está atendiendo propiamente el sector rural del país. Eso tiene que hacerlo el Gobierno central con una fuerte intervención de agencias centrales, con un programa reformista, de avanzada, moderno, dentro de la Constitución. Lo que uno puede ver hacia el futuro es mucha más distribución de tierra a los campesinos”, explicó. (Ver:Los programas agrícolas. Salomón Kalmanovitz)

Las FARC reconocen sus vínculos con el narcotráfico

Lo que se ha establecido en los acuerdos de La Habana en materia de narcotráfico, afirma Alejo Vargas es, en lo fundamental, la posibilidad de “unos programas nacionales de sustitución de cultivos que en Colombia no hemos tenido seriamente”.

Hay una precisión que hace Vargas respecto al problema del narcotráfico.

“Este no es un problema exclusivo de Colombia, es de la comunidad internacional. Los colombianos no vamos a resolver ese problema, menos en La Habana. Esto es un negocio muy por encima de lo que Colombia participa. El negocio del narcotráfico no solo son las drogas que provienen de los cultivos ilícitos.”.

Ese gran programa de sustitución de cultivos reemplazaría todas las experiencias anteriores que Vargas calificó como ‘programitas’ que no resolvían el problema a fondo. “Este punto de drogas ilícitas tiene una gran conexión con el primer punto de desarrollo agrario”, asegura.

En un foro sobre sustitución de cultivos en San José del Guaviareel año pasado, recordó el profesor, “fue para nosotros muy claro que casi el cien por ciento de los campesinos que estuvieron allí estaban fatigados con el tema de la coca. Pero no tenían opciones”.

Además de la sustitución concertada con las comunidades, también se implementaría un programa de desarrollo alternativo, que permita que esos cultivos de coca se puedan reemplazar por otros, anotó Vargas.

“Agregaría que es la primera vez que las FARC reconocen que tienen vínculos con el narcotráfico. Acuérdese que empezaron diciendo que los narcotraficantes eran el resto del país y ellos no”, comentó María Elvira Samper.

En eso afirmó el analista que es un compromiso explícito de ellos romper todos los vínculos con el narcotráfico que por razones del conflicto, como dice el documento, ellos pudieron establecer.

“Eso no quiere decir que el narcotráfico se vaya a acabar. Ahí estáBolivia y Perú en lo que tiene que ver con coca y Afganistán en lo que tiene que ver con hachís. Pero nosotros podemos hacer esa contribución como Colombia de disminuir la oferta que contribuye a todo ese gran negocio por esa vía y avanzar en la negociación”, destacó el profesor.

Respecto a si las FARC, según el discurso uribista, constituyen el cartel más grande del mundo, como dijo María Elvira Samper, Vargas hizo otra precisión: “en Colombia, desde hace 30 años, tenemos una profunda confusión entre una organización militar, insurgente como son las FARC, y un cartel del narcotráfico”.

Cuando se descubrió el laboratorio de Tranquilandia en el Caquetá, ̶ recordó Vargas ̶ las primeras voces oficiales dijeron que era un laboratorio de las FARC, pero después se comprobó que era delCartel de Medellín.

“El cartel tiene como objeto fundamental el enriquecimiento, el negocio, el poder y los beneficios que conlleva ese enriquecimiento. Para las FARC el narcotráfico ha sido funcional para acopiar recursos que se invierten en la guerra. Marginalmente tienen que haberse desviado recursos del narcotráfico para el enriquecimiento individual de comandantes o de guerrilleros. Peroel narcotráfico también ha enriquecido a policías, militares, políticos, empresarios, ganaderos, comerciantes… etc.”, explicó el académico.

Justamente la relación con las drogas hace que todos los jefes de las FARC estén pedidos en extradición por los Estados Unidos, acotó Antonio Caballero.

En opinión del profesor Vargas, ese tema se discutirá en la mesa de diálogo cuando lleguen al punto de justicia transicional, mirando caso por caso.

Sin embargo, “lo valioso del acuerdo tercero sobre drogas al que se llegó fue haber establecido con mucha mayor claridad ese nexo entre el delito político de rebelión armada y la vinculación al narcotráfico”, concluye Vargas.

Fuente.Blogs Capital

http://www.canalcapital.gov.co/blogs/no-hay-acuerdos-clandestinos-mesa-negociacion-farc/

Claudia Quintero

Anne Frank-Colombia

Coordinadora para América Latina y el Caribe

RATT Internacional Mercosur y Países Asociados

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Acerca de Corporación Anne Frank

La Corporación Anne Frank Colombia ( Sigla Anne Frank ONG) , es una organización de base y de carácter nacional fundada por mujeres víctimas del conflicto armado, que lleva 7 años trabajando por los derechos humanos, la construcción de paz y la formación de espacios de defensa de las víctimas e incidencia política, realizando informes y presentando denuncias de forma pública y buscando soluciones a las problemáticas que han provocado la guerra en Colombia, publicando documentos de investigación y notas de prensa visibilizando los casos de violaciones a los derechos humanos dentro del marco del conflicto armado colombiano y en cuanto a migración, desplazamiento forzado, refugio y Trata de Personas.

Publicado el 5 junio, 2014 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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